Verdad es la que nos cuentan… Verdad es la que sentimos… O tal vez todo es una gran mentira…
¿Cuál es tu verdad?
Nacimos y vivimos inmersos en cuento que nos cuentan, de victorias y guerras ganadas… De un pasado que fue, pero… ¿será?
Vivimos con el dolor de la incógnita, con el dolor del misterio, de la duda, del no saber…
Y crecemos olvidando, crecemos… Derribando esas dudas, convirtiéndolas en mentiras certeras…
Y transformamos ingenuamente, y porque tiene que ser, esas armas que antes nos lastimaban en parte de nuestra historia. Y así seguimos escribiendo… Letra por letra, y palabra por palabra, todas las mentiras que creemos verdad. Ahora me pregunto, donde está esa verdad verdadera, sin filtro, sin subjetividades, sin que nadie nos la cuente…
¿Estará en el corazón? ¿En el alma? ¿Es el alma acaso portadora de verdad y de insolvencia? ¿Será que la verdad carece de estructura porque en verdad no existe?
¿Y si es la verdad tan abstracta como el alma? ¿Por qué pesa? ¿Por qué las necesitamos tanto?
¿Por qué nos es tan necesario creer en algo?
En algo tan verdadero como el alma, y tan insolvente como la verdad… Es la fe, o la esperanza, de que vamos a encontrarnos con nuestra verdad verdadera, esa que no nos cuenta nadie… Que vivimos porque somos de verdad… Esa realidad inalterable, que escapa a nuestros 5 sentidos… Y que logramos percibir igual…
¿Por qué se nos escapa la verdad? Es tan inalcanzable como la plenitud del alma o solamente es traviesa, y le gusta jugar…
Será entonces la vida un juego, que busca permanentemente a la verdad. Y somos nosotros lo que vamos a encontrarla, o es ella la viene a nuestro encuentro…
¿Cuál es el momento de despertarnos?
¿Es el amor la llave, o será el cerrojo?
Cuantas preguntas… Vivimos un grito, buscando una pregunta que nos haga despertar… Es esa y solamente esa pregunta la que destraba el cerrojo, y nos libera… A un nuevo mundo, sin mentiras o sin verdades, o quizás, un mundo sin nadie que nos cuente nada… Porque somos almas libres, que por si solas pueden percibir de que lado estar… Porque somos tan puras, que logramos traspasar sin miedo alguno, la incognita mas perturbadora…
Yo quiero ser alma, quiero ser amor… Quiero ser duda, y encontrar respuesta… Entonces, está en otros esa respuesta… Esta en el cerrojo… único para mi llave… Mi verdad absoluta, mi alma gemela, mi pregunta, mi respuesta…
¿Cuál es tu verdad?
Nacimos y vivimos inmersos en cuento que nos cuentan, de victorias y guerras ganadas… De un pasado que fue, pero… ¿será?
Vivimos con el dolor de la incógnita, con el dolor del misterio, de la duda, del no saber…
Y crecemos olvidando, crecemos… Derribando esas dudas, convirtiéndolas en mentiras certeras…
Y transformamos ingenuamente, y porque tiene que ser, esas armas que antes nos lastimaban en parte de nuestra historia. Y así seguimos escribiendo… Letra por letra, y palabra por palabra, todas las mentiras que creemos verdad. Ahora me pregunto, donde está esa verdad verdadera, sin filtro, sin subjetividades, sin que nadie nos la cuente…
¿Estará en el corazón? ¿En el alma? ¿Es el alma acaso portadora de verdad y de insolvencia? ¿Será que la verdad carece de estructura porque en verdad no existe?
¿Y si es la verdad tan abstracta como el alma? ¿Por qué pesa? ¿Por qué las necesitamos tanto?
¿Por qué nos es tan necesario creer en algo?
En algo tan verdadero como el alma, y tan insolvente como la verdad… Es la fe, o la esperanza, de que vamos a encontrarnos con nuestra verdad verdadera, esa que no nos cuenta nadie… Que vivimos porque somos de verdad… Esa realidad inalterable, que escapa a nuestros 5 sentidos… Y que logramos percibir igual…
¿Por qué se nos escapa la verdad? Es tan inalcanzable como la plenitud del alma o solamente es traviesa, y le gusta jugar…
Será entonces la vida un juego, que busca permanentemente a la verdad. Y somos nosotros lo que vamos a encontrarla, o es ella la viene a nuestro encuentro…
¿Cuál es el momento de despertarnos?
¿Es el amor la llave, o será el cerrojo?
Cuantas preguntas… Vivimos un grito, buscando una pregunta que nos haga despertar… Es esa y solamente esa pregunta la que destraba el cerrojo, y nos libera… A un nuevo mundo, sin mentiras o sin verdades, o quizás, un mundo sin nadie que nos cuente nada… Porque somos almas libres, que por si solas pueden percibir de que lado estar… Porque somos tan puras, que logramos traspasar sin miedo alguno, la incognita mas perturbadora…
Yo quiero ser alma, quiero ser amor… Quiero ser duda, y encontrar respuesta… Entonces, está en otros esa respuesta… Esta en el cerrojo… único para mi llave… Mi verdad absoluta, mi alma gemela, mi pregunta, mi respuesta…


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